La adolescencia básicamente comprende dos etapas: la pre adolescencia o pubertad y la adolescencia intermedia. Normalmente las chicas empiezan antes que los chicos en ambas. Cada una de estas tiene sus características y retos. 

La primera comienza aproximadamente entre los once y doce años. Es una etapa marcada por muchos cambios a nivel físico, emocional y mental, así como también de entorno (salto de la escuela al Instituto), 

La segunda es desde los trece-quince y llega hasta los dieziocho años de edad. Los cambios ya no son tan físicos sino más psíquicos. El adolescente se observa a si mismo por dentro, profundiza en su mundo interior, en su intimidad y busca el encuentra consigo mismo.

Desde Espai Món confiamos en brindar un lugar amoroso y comprensivo para que puedan explorar junto a nosotros los conflictos o problemas que estén teniendo en estas etapas tan complejas de sus vidas.

Damos a los adolescentes un espacio seguro y de confianza donde ir descubriendo, a su ritmo, ese ser maravilloso que está en su interior. Y que no siempre es visto por él mismo o su entorno.

Dificultades

Al ser una fase de muchos cambios y transformaciones algunas de las dificultades más frecuentes son:

  • Problemas de autoestima y autoconcepto. Se sienten “raros” con tanto cambio y acentúan el modificar su imagen constantemente buscando esa “imagen ideal”, casi siempre sin gustarse y con algo de decepción porque la suya no se ajusta a la idealizada. 
  • En lo afectivo, el púber se muestra exagerado, reacciona a menudo de manera agresiva, mostrando todas las polaridades en un momento, con poco control de ellas. 
  • Baja tolerancia a la frustración. 
  • No saben a veces como relacionarse con sus iguales y pueden caer en comportamientos de sumisión o de liderazgo excesivo en sus grupos. 
  • Desajustes en el sueño y en el ciclo de descanso por el excesivo stress al que están expuestos.
  • Poco control en el consumo de sustancias psicoactivas (alcohol, tabaco, drogas en general).

 

Todos estos comportamientos y algunos más nos pueden despertar una señal de alarma que hace recomendable consultar con un psicoterapeuta para valorar si es recomendable empezar un proceso terapéutico.

 

Cómo trabajamos con los adolescentes

El proceso con los adolescentes no difiere mucho del trabajo con niños explicado en la pestaña “Terapia con niños”.

Aunque también es un trabajo en equipo, damos a los padres recursos y herramientas específicos para poder entender mejor las diferentes etapas que comprende la adolescencia. Es una etapa de muchos cambios físicos y emocionales, inseguridades, inestabilidad y cuestionamientos. El adolescente cambia de opinión rápidamente sobre sus gustos y toma distacia del grupo familiar para acercarse más a sus iguales, lo que suele traer muchos conflictos en casa. El o ella necesita una acompañamiento sin juicio, seguro y confidencial que le ayude a entender todas estas tranformaciones que vive.

 

Trabajo con la familia y el Instituto

Hacemos sesiones regulares con el adolescente. Dependiendo del proceso y la edad del jóven será definida la frecuencia de los encuentros con los padres. En general, cuanto más pequeños, vemos a los padres una vez al mes-mes y medio; y cuanto más grandes, las solemos espaciar ya que se centran más en el trabajo con el propio adolescente.

En todos los casos nos ponemos en contacto con el tutor o tutora del Instituto al que acuda. No siempre nos brinda mucha información, ya que en estas edades no se hace tanto seguimiento como en primaria, pero en algunos casos sí que lo conseguimos.

Aunque la visita con los padres nos aporta mucha informaciónle, nos gusta estar en contacto con la familia, ya sea por email o telefónico, para estar al tanto  de los acontecimientos más importantes que puedan afectar al adolescente durante el proceso. Pudiendo a veces general algún encuentro más con los padres si fuera necesario.

 

Algunos beneficios que el proceso tiene en el adolescente

  • Muchas veces el adolescente cree que la realidad debe ajustarse a sus deseos. Dentro de la terapia irá aprendiendo a que los deseos se tendrán que ir ajustando y negociando con la realidad.
  • Reconocer el abanico de emociones que experimentan casi a diario y poder expresarlas de una manera más orgánica. 
  • Ser más autocompasivos consigo mismos y con quienes los rodean.
  • Reflexionar y entender sobre lo que les pasa y lo que producen en los otros, para poder tomar mejores decisiones. 
  • Conocerse a sí mismos y así conseguir su porpio auto soporte y estructura, para relacionarse desde un lugar más sano. 
  • Conectar y reconocer su cuerpo tal y como es.

 

Cómo empezar

Depende de la etapa en que esté el adolescente trabajamos de una manera u otra.

Si está en la pubertad primero vemos a los padres y luego al puber. Es una edad en la que no suelen querer ayuda, por lo que sugerimos a los padres de hacer cuatro-cinco sesiones de prueba con él para ver si vinculamos bien. Hasta ahora nunca nos ha pasado de que no sigan. Pero en caso de que suceda se puede trabajar con los padres y si es necesario buscar ayuda más adelante para el puber.

En el caso de un adolescente más grande sugerimos a los padres que le pregunten al joven si  quieren venir ellos primero o prefieren que vengan los padres antes que él. Suelen ser ellos quienes piden la ayuda.

En ambos casos las sesiones son con frecuencia semanal con los jóvenes. En el caso de los padres, si están en la pubertad, puede ser cada mes o mes y medio, siempre dependiendo del caso; y si son más grandes, las sesiones suelen ser más espaciadas y también dependerán de lo que esté pasando.

La duración de las sesiones es de sesenta minutos tanto con los jóvenes como con la familia.

En Espai Món no tratamos psicopatías o trastornos mentales graves. En caso de necesitar un tratamiento de este tipo se hará la derivación correspondiente.

CONTACTA CON NOSOTROS

Contacta con nosotros a través de un email a roxanacastiglioni@gmail.com o llama al 651 333 249