En Espai Món brindamos un espacio seguro donde acompañamos al niño cuando tiene problemas, está sufriendo o no puede adaptarse a alguna situación en particular. 

Nuestra motivación es que el niño pueda ser capaz de encontrar sus propios recursos internos y su capacidad para vincular con los demás. De esta manera estará más tranquilo y en armonía con sus cosas y con el mundo que lo rodea.

La base de nuestro trabajo es la vinculación con los niños. El vínculo permite que los niños conozcan al terapeuta y puedan confiar en él para que el proceso vaya de la mejor manera posible.

 

Dificultades del niño

Un niño tiene problemas cuando vemos disfunciones, bloqueos, “problemas de conducta”; cualquier señal que nos indique que el niño/a no está pudiendo conectar o interactuar con el entorno, con su familia, con sus amigoso o en la escuela. Por ejemplo: 

  • El niño/a se muestra agresivo o con ira. Por ejemplo: tiene rabietas en edades que no le corresponden, pega o insulta a otros niños o a los adultos y lanza o rompe cosas.
  • Tiene baja tolerancia a la frustración. Por ejemplo: empieza a hacer alguna tarea y al equivocarse la deja, no sabe perder y se enfada o siempre quiere tener la razón.
  • Está demasiado inquieto, no puede sostener la atención en algo mucho rato y le cuesta concentrarse.
  • Se muestra excesivamente retraído, tiene miedos, se encierra en sí mismo o le cuesta hablar de lo que le pasa.
  • Tiene baja autoestima. Por ejemplo: reclama mucha atención del adulto, no puede ver sus puntos buenos o hace lo que dicen los demás niños aunque él/ella no quiera.

 

Todos estos comportamientos y algunos más nos pueden despertar una señal de alarma que hace recomendable consultar con un psicoterapeuta para valorar si es recomendable empezar un proceso terapéutico.

 

Cómo trabajamos con los niños

Cada niño es diferente, por eso adaptamos el proceso terapéutico a su forma de ser y necesidades. En general hay niños que necesitan más movimiento mientras que otros prefieren actividades más tranquilas.

El terapeuta acompaña y pone los medios necesarios para que el niño explore, experimente y elija lo que desea hacer. Cada edad tiene sus capacidades y conlleva ciertas responsabildades; el terapeuta ayuda al niño a darse cuenta de ambas para que lo trabajado en las sesiones pueda llevarlo a su vida cotidiana. 

Respetamos el ritmo que cada niño/a necesita. El proceso terapéutico requiere paciencia: los niños necesitan tiempo para conocer al piscoterapeuta, tener confianza para hablar de sus cosas y, en definitiva, espacio para sanar, integrar y entender. Cada uno tiene su ritmo y es de vital importancia respetar esa cadencia. 

Utilizamos diferentes herramientas creativas. El juego es nuestra puerta hacia ellos, jugando nos conocemos y compartimos lo que les pasa. Podemos dibujar, crear o contar un cuento, disfrazarse, bailar, hacer una fantasía guiada; todo lo que vaya surgiendo de su propia necesidad y de lo que interese integrar en su proceso terapéutico.

Hay niños con los que hemos hecho un vídeo de animación para expresar sus miedos, con otros hemos hecho sesiones de teatro y con otros hemos dibujado libros con dibujos maravillosos. Cada niño tiene sus canales de expresión y algunas veces integra otros nuevos.

 

Trabajo con la familia y la escuela 

El trabajo es en equipo. Por un lado están las sesiones semanales que hacemos con el niño, por otro los encuentros regulares con los padres y por último el contacto con el tutor o tutora de la escuela a la que acude el niño. No hay una transformación real si no tenemos en cuenta alguno de estos pilares; la suma terapeuta, familia y escuela genera un conjunto de apoyo básico.

El primer pilar y el más básico es la familia. Es por esto que aproximadamente una vez al mes hacemos una sesión conjunta para acompañar tanto al niño como a su familia. Y el seguno pilar, y muy importante también, es la escuela. Nos gusta tener un contacto directo con el tutor/a del niño para saber cómo es y cuál es el entorno que tiene en su día a día.

Aunque la visita con los padres suele ser mensual el contacto con el psicoterapeuta, ya sea por email o telefónico, es también muy importante para estar al tanto de acontecimientos importantes a tener en cuenta en la sesión con el niño.

Algunos beneficios que el proceso terapéutico tiene en el niño:

  • Desarrollar su  autocontrol, la toma de decisiones y su capacidad de resolver problemas.
  • Desarrollar su pensamiento reflexivo para que comprenda las situaciones que vive, sus conductas y sus consecuencias, guiándolo hacia maneras alternativas de respuesta que pueda llevar a cabo fuera de la terapia.
  • Que se conozca a sí mismo y se acepte tal y como es.
  • Aumentar su capacidad para expresar pensamientos y sentimientos.
  • Fortalecer la tolerancia a la frustración
  • Mejorar las relaciones con sus iguales y con el núcleo familiar.

 

Cómo empezar

La primera sesión es con los padres para saber la problemática del niño y conocer su historia. Si es necesario puede extenderse a más de una visita. La segunda sesión es con el niño o la niña.

Las sesiones con el niño serán semanales y con los padres una vez al mes aproximadamente, dependiendo del caso. Respecto a la escuela nos gusta tener contacto directo con el tutor. Si esto no fuera posible pedimos tener contacto telefónico o informes escolares.

La duración de las sesiones es de cuarenta y cinco minutos con los más pequeños y de una hora con los mayores.

En Espai Món no tratamos psicopatías o trastornos mentales graves. En caso de necesitar un tratamiento de este tipo se hará la derivación correspondiente.

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